A partir de una noticia que volvió a instalarse en la agenda cultural argentina, Max Bidart y Pablo Cianciosi analizaron qué hay detrás de la discusión y por qué consideran que el debate va mucho más allá del valor de un libro.
La conversación comenzó con una aclaración fundamental: la ley no busca fijar cuánto debe costar un libro, sino evitar que grandes cadenas o plataformas puedan utilizar descuentos agresivos para desplazar del mercado a las librerías independientes. En ese contexto, Bidart recordó que incluso importantes cadenas de librerías se manifestaron en contra de la derogación y remarcó que el problema no es únicamente comercial, sino cultural. Para él, una librería de barrio «no es solamente un espacio para comprar libros», sino también un lugar de recomendación, talleres, presentaciones y encuentro entre lectores.
A partir de allí, Cianciosi sumó otra mirada que amplió el debate. Señaló que la discusión también debería contemplar la situación de los autores independientes, quienes muchas veces reciben un porcentaje muy reducido del precio de tapa y deben afrontar por su cuenta la impresión, la distribución y la promoción de sus obras. Sin cuestionar el rol de las librerías, propuso abrir una conversación sobre modelos que permitan fortalecer también a quienes producen los libros.
Un equilibrio que busca proteger la diversidad
Sancionada en 2001, la Ley 25.542 establece que cada editorial fija un precio único para cada título, que debe respetarse en todas las librerías del país. La intención es evitar que grandes superficies comerciales o plataformas digitales utilicen el libro como producto de promoción, ofreciendo descuentos imposibles de igualar para los pequeños comercios.
Durante el programa, Bidart remarcó que la discusión suele reducirse al precio, cuando en realidad involucra la supervivencia de un ecosistema cultural mucho más amplio.
«Estamos minimizando que el problema es solo el precio de tapa. Hay mucho más: espacios culturales, recomendación de libros, talleres y generación de trabajo.»
También recordó que Argentina posee una de las redes de librerías independientes más importantes de la región y sostuvo que el sistema vigente lleva más de veinte años funcionando, por lo que modificarlo requiere fundamentos sólidos.
La mirada desde la autogestión
Uno de los aportes más interesantes llegó desde la experiencia personal de ambos conductores como autores independientes.
Bidart planteó que la discusión sobre el PVP no debería impedir revisar otros aspectos de la cadena editorial, especialmente la situación económica de quienes publican de manera independiente. Mencionó como ejemplo iniciativas de algunas librerías que reducen o eliminan su comisión para autores locales, generando modelos más sustentables para todos los actores.
Más adelante, ya con Luis Clementi como invitado, la conversación volvió naturalmente sobre el tema. Allí apareció una reflexión que complementó el debate inicial: la autogestión puede ser difícil, pero también permite que existan libros que jamás encontrarían lugar en una gran editorial.
«¿Quién decide qué libros merecen existir?»
En ese tramo del programa, Luis Climenti llevó la discusión un paso más allá. Contó que su propio libro fue posible gracias a una tirada inicial de 500 ejemplares, un proyecto que difícilmente hubiera interesado a una gran editorial.
«Nunca me hubiese contratado una editorial porque una editorial 500 ejemplares no le conviene. Entonces este libro no hubiese visto la luz.»
A partir de esa experiencia, planteó una pregunta que resume buena parte del debate:
«¿Quién dice que vos podés publicar o no?»
La reflexión apunta a una preocupación compartida por muchos autores: que un mercado cada vez más concentrado termine privilegiando únicamente los títulos con mayor potencial comercial, reduciendo el espacio para nuevas voces y propuestas diferentes.
Un debate que recién comienza
La posible derogación de la Ley del Libro forma parte del proyecto conocido como «Ley Hojarasca», actualmente en tratamiento legislativo. Paralelamente, entidades como la Cámara Argentina del Libro expresaron su rechazo a la iniciativa al considerar que el precio único protege la bibliodiversidad y el entramado de librerías independientes.
Más allá de la decisión que finalmente adopte el Congreso, la charla dejó una conclusión interesante: discutir la Ley del Libro no implica solamente hablar del precio de un producto. También supone preguntarse qué lugar ocupan las librerías, los autores emergentes y la diversidad editorial dentro de la cultura argentina.


