Primero de mayo. Max Bidart está sentado en el living de su casa de Mercedes, localidad de la provincia de Buenos Aires. Sus piernas, cortas aún y que denotan sus incipientes diez años, no llegan al piso. El televisor a medio volumen, la madre que cocina, el mate que circula entre las manos de su familia: los ecos que no logran distraerlo de una actividad que lo mantiene absorto: la escritura.
Primero de mayo pero de 2026. Max Bidart está sentado en el stand 417 del Pabellón Azul de la quincuagésima edición de la Feria Internacional del Libro. No está de “este lado”; sino de los que enfrentan al público. Lleva firmado el décimo ejemplar cuya tapa lleva su nombre cuando se detiene y piensa: “No lo puedo creer”.
Max Bidart es de Mercedes, vive en La Plata y en agosto de 2025 cumplió uno de sus sueños: publicar su primer libro, “Justo ayer”. Pero, lo que vino después tuvo un andar vertiginoso. Una reedición, la pronta publicación de una segunda obra, la invitación a la Feria. No obstante, en el durante, ocurrieron todas aquellas cosas que habitan el manual del escritor independiente: divulgación, el contemporáneo trabajo en redes -que antes era el golpear puertas-, insistir.
En diálogo con Buenos Aires 12, expresó: “Si hay un impulso honesto de querer escribir, por lo menos era necesario sacarlo de mi cabeza. Si eso encuentra lectores, mejor. Fue un proceso honesto, con altibajos. Pero en el camino encontré gente que me alentó a seguir haciéndolo, con la certeza de que hubo errores pero también muchos aciertos”.


