Max Bidart

“Justo ayer”, en tiempo real hacia el pasado

Justo ayer (Max Bidart) en el Diario El Día

Max Bidart, de Mercedes pero platense de corazón, publicó su primer libro: 25 cuentos cortos que confluyen en una travesía a un pasado de nostalgia y emoción.

Chat GPT respondió que no lo es. La terquedad insistió: “¿Está cerca de serlo?”. “No realmente” contestó la inteligencia artificial. Muy a su pesar y, teniendo en cuenta la carencia de contexto que a veces tiene, no le hice caso.

Entonces, afirmo: es un oxímoron. Repito: sí, “Justo ayer”, el título del nuevo libro de Max Bidart, es un oximorón. Pero seamos justos con Chat GPT: más que una contradicción es un hermoso evento hijo del destiempo.

“Justo ayer” es una obra de 25 relatos cortos, breves, con sentido, que traspasan el papel y se encastran en quizás algo más importante que el corazón: en la memoria.

¿Biográfico? ¿Autoficción? ¿Una radiografía de la infancia de Max? Puede que sí pero una vez que ingresa bajo el lente del lector, los recuerdos dejan de tener nombre y apellido para convertirse en un pasado colectivo.

A medida que escribo, vuelvo a pensar: ¿es un oxímoron?

La frase “Justo ayer” nos invita a repensar en el presente a partir del pasado, es decir, a preguntarnos “¿cómo llegué hasta acá?”. Algo similar ocurre con cada uno de los pequeños fragmentos: ¿quién me enseñó lo que está bien o mal? ¿Quién me dijo esto es “foul” o “siga siga”? ¿Con quién tomé la primera cerveza? ¿Qué sentí la primera vez que dí un beso? ¿Y que hice el amor? ¿Qué es la muerte? ¿Yo me voy a morir? ¿Cómo se vive?

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El autor integra dos volúmenes colectivos nacidos en los talleres de Hernán Casciari: Consejos sobre tareas que no sirven para nada, con el texto “Comprobación”, y Los dos extremos de un grito, con “Neurosis”, un relato que continúa el universo de Justo ayer.